domingo, 2 de junio de 2013

Madurez Masónica (o Rosacruz o Gnóstica o Teosófica, etc.)

Por Alejandro Ortiz


Freud* disertó largo y tendido sobre los chistes. Le daba suma importancia a las bromas que las personas hacían. Ya que entendía que las bromas y chistes desvelaban parte del inconsciente de las personas. Ya que asuntos que no podía decir de manera clara, por la intervención del Súper Ego o simplemente el consiente no podría lidiar con la tensión de reconocer algún trauma. Hasta desarrolló un marco teórico para usar los chistes en terapia.

Lo interesante es que si una broma o chiste refleja el inconsciente de quien lo dice, también refleja el inconsciente de la persona que lo escucha. Ya que, por la forma súbita del chiste, la reacción que le provoca a la persona es un reflejo de su inconsciente.

Durante la temporada electorera del 2012, un “hermano” de “alta jerarquía” hizo un chiste, muchos se molestaron y otros se ofendieron. Siguiendo a Freud, lo que los ‘molestos y ofendidos’ estaban haciendo era reflejar los secretos y/o los traumas que subyacen en su inconsciente. Sus “defectos psicológicos”. Lo cual, idealmente, las personas tendrían que trabajar en terapia o psicoanálisis.

Lo que reveló esa ‘molesta y ofendida’ comunidad de “hermanos” es la falta de tolerancia y madurez del puertorriqueño… y por defecto, la que se desborda en las órdenes esotéricas y fraternales que tienen a puertorriqueños en su matrícula.

Ahora vuelve a suceder… pero no con un chiste… y no es la primera vez.

Cuando un chiste o comentario mueve a personas. Cuando oficiales de una orden esotérica y fraternal se distancian de quien hizo el chiste o comentario. Cuando se pide la cabeza por un chiste… lo que se demuestra es falta de “madurez y tolerancia”. Se podrá roncar que los pensamientos murieron porque un papel se quemó. Que se eleva la conciencia un lugar de paz. Pero la realidad es que eso fue una más de una serie de rituales vacíos que nunca cumplieron algo, excepto entretener. Hacer creer que se era especial.

Por otro lado se tiene que conceder de la falta de prudencia de ese “oficial de logia”. En una comunidad plagada por la falta de ‘madurez y tolerancia’, se tiene que ser comedido con lo que se dice y como se dice. Por innecesario que parezca, si se toma en cuenta la naturaleza de lo que las ordenes esotéricas y fraternales reclaman perseguir (y lograr en la persona).

 Cuando se polarizan los “hermanos” por un chiste o un comentario, lo único que se está haciendo es trabajar fuerte para fortalecer esa falta de madurez. Cuando una manada de “hermanos” actúa inpensantemente lo que se está haciendo es perpetuar la intolerancia “al otro que no soy yo”.

 Esta es la evidencia que el experimento fracasó.

*Para los que argumentarían que Freud es anticuado o que no es pertinente a esta época, sólo diré: Edúquese

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